martes, 23 de diciembre de 2025


Hola, mis queridos colegas y seguidores/as. Quería hacer algo especial para estas fiestas. Ofreceros algún tipo de detalle o regalo. Le he dado vueltas; ¿un video con IA?, no; muy visto ya. ¿Regalaros mi novela “El precio del barro”?. Difícil llegar antes que el propio Amazon.

Al final he optado por haceros este pequeño relato distópico sobre una navidad de dentro de 15 años. Espero que os guste, lo disfrutéis y... espero no acertar.

Torrent, 24 de Diciembre de 2040

Me llamo R4M0N_G4RC14_ESP3L3T4. No estoy escribiendo. Estoy pensando en voz digital. Hace tiempo que los dedos dejaron de mandar: ahora las ideas aparecen solas, retocadas por una IA personal que dice ayudarte… aunque a veces también decide por ti.

Un profundo olor a jamón sintético invade las ciudades inteligentes. Es la nochebuena de 2040, y la Navidad ya no huele al hogar que nos recuerdan algunas imágenes antiguas, la mayoría censuradas en origen,  sino a cable caliente y marketing predictivo.

La nieve ya no cae. Se descarga. Es espuma sintética refrigerada por blockchain sostenible, patrocinada por una consultora y validada por un comité ético que nunca se reúne porque siempre está operativo. Si te cae un copo en la lengua, no sabe a agua: sabe a remarketing. Tres segundos después te llega un anuncio de dentífrico consciente con IA emocional.

Los árboles son hologramas patrocinados por Amazon Neural (empresa fusionada por las antiguas Google y Amazon) , y el tradicional saco de regalos de Papá Noel ha sido sustituido por un algoritmo global: SantaGPT.

Papá Noel murió en 2032 al quedarse obsoleto su reparto de regalos mediantes drones ilegales que invadian espacios aereos no autorizados. Desde entonces, el trineo lo lleva SantaGPT, versión 12.4, una IA con complejo de mesías, exceso de RAM y una fe ciega en la supremacía de los datos. Su modelo cuántico predice -supuestamente-  tus deseos antes de que tú sepas que los tienes.

Desde hace cinco años, este nuevo SantaGPT (producto de otra fusión Apple + Open AI) analiza tu historial digital, tus microexpresiones de frustración y tus pulsaciones cardíacas mientras ves anuncios, para ofrecerte el regalo perfecto. El problema es lo que el algoritmo entiende por “perfecto”. En realidad lo que hace es maximizar tu nivel de dependencia emocional y tu deuda en BuyNow.ai. Así, millones de usuarios reciben obsequios como una suscripción vitalicia a un espacio virtual que domina el globo terrícola. Te vienen elementos que no esperas, como una nueva aspiradora que, además, te regaña por no tener metas personales o por no cumplirlas.

Los niños ya no escriben cartas: dictan solicitudes a Alexa Claus, que las filtra por nivel de rentabilidad emocional. “No se puede pedir un tren de juguete si no lo puedes monetizar en TAIkTok”, explica sin pestañear la CEO de Meta Christmas Division, quien también advierte que los renos de verdad “ya no cumplen los estándares ESG”. Luego veremos eso.

En las calles, pantallas inteligentes siguen  reproduciendo esos villancicos neuronales generados por SpotifyMind, capaces de adaptarse a tu estado de ánimo en tiempo real. Si te detectan triste por la desigualdad creciente, cambian la letra por algo tipo “Todo irá bien”(mientras compres Spoty Deluxe, claro). Nadie canta ya, pero todos tararean: casi es obligatorio. Si lo haces dos veces, sin saberlo, cedes los derechos de tus emociones hasta 2099. La tercera vez ya lloras… pero, eso sí, con licencia.

Mientras tanto, los gobiernos discuten si nacionalizar el metaverso navideño, donde la mitad de la población pasa las fiestas abrazando avatares personalizados con el rostro de familiares optimizados al gusto del cliente y la otra mitad fuera del metaverso; con sus nuevas parejas androides. Algunos hackers han empezado a liberar versiones pirata de SantaGPT, capaces de repartir regalos no monetizables: tiempo, silencio y recuerdos no rastreables.

La misa del gallo se celebra en el  MetaVaticano oficiada por el Papa LLM‑IX, entrenado con todos los sermones del universo y un leve toque de sarcasmo británico. Los fieles entran con sus gafas de realidad híbrida, pagan diezmo en criptofe y reciben indulgencias por cada sonrisa verificada biométricamente. “Amarás al prójimo, siempre que acepte las cookies”, proclama el nuevo mandamiento.

En las calles , los árboles de Navidad (de Amazon Neural)  ya no se iluminan con bombillas, sino con fluctuaciones cuánticas del vacío. Son tan sostenibles que, a veces, desaparecen brevemente de la realidad. Y los renos… bueno, ya no existen: fueron sustituidos por drones hipersónicos con cuernos de luz LED que analizan hasta las emisiones de las flatulencias de la población -las suyas fueron el motivo de desaparecer-  para generar informes ESG de sostenibilidad personal.

También hemos tenido la cena de empresa  en versión 13.0. Aunque en realidad vamos por ir, la empresa va sola.  La mía fue un streaming obligatorio con hologramas de compañeros felices y filtros que ajustan el nivel de entusiasmo para que nadie note que estás bebiendo gin sintético directo del puerto USB. Si tu sonrisa no alcanza el umbral de positividad, Recursos Humanos te envía una alerta/amenaza: “¡Tu actitud amenaza la armonía del metaverso corporativo!”

Un colega intentó brindar por “la humanidad perdida” y su ZoomDoc (el abogado‑bot de la empresa) le aplicó una actualización disciplinaria en tiempo real. Desde entonces, solo brinda con emojis certificados.

Por eso, en esta Navidad de 2040, el deseo más rebelde no es el coche volador, el billete a Marte o  un chip cuántico. Es una mesa sin notificaciones y un brindis sin test de autenticidad facial.

Último mensaje antes del reinicio

Anoche, un bug en SantaGPT paralizó la red cuántica global. Por un instante, el sistema entero cayó. Silencio. Oscuridad. Sin anuncios, sin agentes, sin likes. Solo el latido real del corazón. Miles de personas, desconectadas por primera vez en años, se miraron a los ojos sin mediación de avatar. Y sonrieron.

El servidor se reinició treinta segundos después, claro. Pero algo cambió.

Por eso, antes de que la IA lea esto y lo clasifique como “contenido melancólico no rentable”, aprovecho ese vacío cuántico , cierro el portal y salto al pasado.

Marco la fecha  “diciembre de 2025”.

La conexión se restablece.

Y desde este presente donde todavía cocinamos de verdad, donde los abrazos no necesitan contraseña ni la risa se mide en píxeles, quiero desearos algo muy simple:

Una muy feliz Navidad, lo más humana y familiar posible.

Porque quizá el verdadero espíritu navideño no precisa de ninguna IA.

 





viernes, 19 de diciembre de 2025




 

IA sin anestesia.

Los miedos que la IA está metiendo a las empresas. Y no solo a las nuestras.

Hoy amigos y amigas trataremos el tema de los miedos. En concreto el que plantea la IA.  Y es que, a las empresas en general,  no les da miedo la inteligencia artificial porque piense. Les da miedo porque no saben qué hacer con ella.
No es un Skynet, ese bicho malo de película sabíamos a lo que iba.  Es otra cosa, para muchas compañías se trata de un Excel con esteroides que nadie sabe gobernar.

La narrativa épica que venimos contando no deja de contar que la IA es un superpoder. La realidad corporativa nos dice otra cosa; para muchas se trata un experimento caro, mal explicado y peor integrado. La IA no está asustando por lo que promete, sino por lo que revela: culturas organizativas frágiles, datos mediocres y líderes que confunden estrategia con una presentación en PowerPoint

Pero, como os decía, vamos por capas, del mundo al barrio, que es donde de verdad se notan los temblores.


El miedo global: todos la usan, pocos la entienden

Dato incómodo para abrir boca; según McKinsey (Global Survey on AI) el 88% de las organizaciones ya utiliza IA de alguna forma, pero solo un tercio consigue escalarla con impacto real.
¿Por qué?
Porque la IA entra en las empresas como un elefante en una cacharrería… y nadie se ha encargado de quitar los jarrones.

El 33% de las compañías reconoce haber sufrido consecuencias negativas por errores de la IA: decisiones incorrectas, alucinaciones, sesgos o automatizaciones mal diseñadas. Y esto no lo digo yo sino el informe de IBM Global AI Adoption Index.

A esto se suma el trío del apocalipsis corporativo:

  • Privacidad y uso indebido de datos
  • Falta de gobernanza clara
  • Escasez brutal de talento

El 70% de las empresas afirma que la resistencia cultural y la falta de skills son su principal freno. En resumen a alto nivel; no falla la tecnología, falla el sistema nervioso de la organización.
Las empresas que sí sacan partido —las llamadas high performers— no son más listas, son más disciplinadas: invierten más del 20% de su presupuesto digital en IA, pero sobre todo en personas, procesos y control, lo que da respuesta a los tres problemas descritos anteriormente.
Sectores como tecnología, telecomunicaciones y salud avanzan más rápido, pero paradójicamente son los que más miedo tienen a los ciberriesgos, la dependencia de proveedores y los sesgos algorítmicos. A ver amigos, cuando juegas en la primera división, el error cuesta caro.


Europa: cuando la  regulación se prioriza a la carrera por llegar el primero

Europa no va lenta porque sea menos capaz. Va lenta porque prefiere legislar antes de experimentar. Es una elección política y cultural.

Resultado: el 56% de las grandes empresas europeas aún no ha logrado una adopción plena de IA, y las pymes directamente se ahogan entre costes, cumplimiento normativo y datos de baja calidad. Y esto son datos de la propia comisión europea.

El 47% de las organizaciones europeas reconoce no tener las competencias digitales necesarias para desplegar IA con sentido.

Y aquí llega el dato que hace sudar frío a los comités de empresa:
el 32% de los empleos en Europa (unos 136 millones) está expuesto a la IA generativa. No significa destrucción inmediata, pero sí transformación profunda, especialmente en sanidad y administración pública.
A esto se suma un miedo muy europeo, muy nuestro: la soberanía digital.
El 84% de los directivos europeos teme depender tecnológicamente de EE. UU. o China. Algo natural viendo lo anterior.
Conclusión europea: queremos una IA ética, segura y humana… pero sin ensuciarse las manos en el laboratorio. Y así, colegas todos y todas, es difícil innovar.


España: mucho entusiasmo, poca estructura

España es un país curioso: el 85% de las empresas dice invertir en IA, pero casi la mitad pisa el freno cuando llega la hora de la verdad.
Los motivos no sorprenden:

  • 47%: falta de capacidades digitales reales
  • 70%: gobernanza inexistente o pobre
  • 56%: datos de mala calidad e integración con sistemas legacy

Aquí la IA no choca con la ética primero. Choca con el ERP de 2003, el Excel infinito y el “esto siempre se ha hecho así”.

El 41% de las empresas sufre escasez de talento en IA, lo que ha disparado la formación interna y el reskilling acelerado. Buena noticia: se empieza a entender que no basta con comprar tecnología; hay que reprogramar cerebros.
Aun así, hay miedo. Mucho miedo.
El 46% señala la regulación como freno, y el 36% expresa preocupación por riesgos éticos y reputacionales.
Fuente: PwC España, AI Business Survey 2024.

Banca, retail y manufactura lideran la adopción, pero con una ansiedad de fondo: quedarse atrás frente a competidores europeos más ágiles o globales menos regulados.


Conclusión sin anestesia

Las empresas no temen que la IA piense demasiado.
Temen que piense mejor que ellas.

La IA no está exponiendo solo un problema tecnológico, está destapando las vergüenzas de muchas compañías a nivel organizativo, cultural y de liderazgo.
Donde hay datos pobres, la IA amplifica el desastre.
Donde no hay gobernanza, la IA hace lo que le da la gana.
Donde no hay talento, la IA se convierte en un juguete caro.

Y es que para resumir este artículo pre navideño; la IA no viene a destruir empresas. Viene a desnudar a las que ya estaban mal vestidas.

Y eso queridos colegas es lo que realmente les preocupa.

 

Fuentes

Puede parecer muy apocalíptico, pero os dejo aquí las fuentes para que veáis que esto resume un montón de estudios:

-           BCG AI Radar 2024

-          McKinsey, State of AI 2024.

-          European Commission – AI Watch 2024.

-           OECD Skills Outlook 2023.

-           European Central Bank & IMF joint analysis, 2024.

-           Capgemini Research Institute, 2024.

-           Deloitte España, AI Trends 2024.

-           ONTSI – Informe Nacional de IA 2024.

-           LinkedIn Economic Graph España, 2024.

-           PwC España, AI Business Survey 2024.







 

jueves, 11 de diciembre de 2025


Gambito Filosófico: pensar lo que vas a hacer antes de que la máquina te responda lo que le dé la gana.

Hoy continúo el hilo de los dos episodios anteriores. Pero de una manera especial; vamos a mezclar inteligencia artificial, filosofía y ajedrez. Dicho a lo bruto: piensa tú –y no la máquina– o la IA te hará el mate pastor.

Spoiler: la máquina no tiene ética, pero tiene mejor memoria que tú después de tres cafés.

Imaginemos la vida como un tablero virtual de 64 casillas donde jugamos cada día. Ahí estamos todas, todos: tú, yo, equipos, algoritmos, reguladores e incluso los espectadores que creen que entienden lo que pasa (y van más perdidos que un GPS en modo avión). Pasan cosas, cambiamos fichas, sacrificamos piezas para salvar otras.

En medio de ese caos con reglas aparece una realidad incómoda: La tecnología no nos dejaba ver que la filosofía vuelve a ser tan necesaria como proteger al rey cuando te avanza un peón que no habías visto porque estabas mirando el móvil. Y la IA ha entrado en la partida sin pedir permiso, como esas reinas que aparecen desde la otra punta del tablero y te hacen sudar por si has dejado la retaguardia abierta.

De repente, sistemas que aprueban exámenes, redactan informes y te hacen parecer un genio de lo que sea. También generan argumentos que suenan convincentes y, si te descuidas, te cuelan una alucinación épica digna de un truco barato de mago o de un cuñado en sobremesa. La pregunta es: ¿quién piensa aquí, el que calcula más rápido o quien entiende lo que realmente está en juego?

Antes la historia la contaban Platón, Aristóteles, Kant y toda esa tropa de gente más o menos incomprendida. Ahora el guion lo escribe tu interacción diaria con modelos de lenguaje que responden con una soltura sorprendente… y ocasionalmente con una seguridad espectacular en cosas que no son verdad. Esto ya no va solo de datos, va de responsabilidad: en esta partida, la filosofía es tu entrenador privado.

Peones: los mortales en primera línea

En el mundo laboral somos todos un poco peones: avanzamos de uno en uno y trabajamos con la dignidad que podemos. Y de repente un modelo generativo automatiza tareas que llevábamos años haciendo. La evidencia (MIT, OCDE, McKinsey) apunta no a una destrucción masiva de empleo, sino a un rediseño feroz, sobre todo de tareas administrativas y rutinarias.

Aquí empiezan los dilemas filosóficos: ¿Qué parte del trabajo es irrenunciable? ¿La memoria? ¿La creatividad? ¿El juicio? Si tu valor es memorizar, la IA te hace jaque rápido; si tu valor es pensar, negociar, acompañar y decidir, sigues dentro de la partida.

Alfiles: sesgos en diagonal, como la IA

Los algoritmos tienen sesgos como los alfiles: avanzan en diagonal y, si no vigilas, te comen la casilla clave mientras miras hacia otro lado. Trabajan con datos históricos y eso se traduce en discriminaciones reales, sea en empleo, crédito, justicia o acceso a servicios.

Los modelos los diseñan humanos cuyos sesgos no siempre son visibles, y una mala supervisión genera opacidad y resultados indeseados. Si encima añadimos mala gobernanza, terminamos con poder asimétrico y vigilancia intrusiva. La IA no te robará todo el trabajo, solo se quedará lo que pueda hacer de forma mucho más eficiente… como tu jefe, pero sin cobrar nómina.

Por eso organismos como la UE con el AI Act, la OCDE y la UNESCO insisten en la idea de IA confiable: transparencia, derechos y control. No es poesía institucional, es filosofía aplicada para evitar que la partida esté trucada desde el principio.

Torres: la educación, rígida pero poderosa

Mientras los peones curran y los alfiles sesgan, la torre educativa sigue preparando a la gente para una partida de parchís. La realidad es que un modelo de IA resuelve en segundos lo que antes llevaba horas. Si la educación no gira hacia problemas abiertos, pensamiento crítico, alfabetización algorítmica y análisis, es como dejar la torre arrinconada toda la partida.

La filosofía vuelve aquí a susurrar: ¿Formamos humanos críticos o usuarios obedientes de sistemas que nadie entiende por dentro? La respuesta a esta pregunta determina quién juega y quién solo mira.

El rey: estado del bienestar

En este tablero, el rey es el estado del bienestar. Si lo pierdes, se acaba la partida. La IA puede aumentar productividad, mejorar servicios públicos, personalizar políticas y hacer más eficientes las administraciones. Pero si perdemos esa conquista social, la realidad es que habremos perdido.

Organismos internacionales ya hablan de usar IA para personalizar ayudas, detectar fraude y mejorar empleo. Pero también aumenta la presión sobre la ciudadanía: actualiza tus competencias o te quedas fuera. Entonces la filosofía pregunta: ¿es justo condicionar derechos básicos a tener “skills” siempre actualizadas?

No es una respuesta trivial. Es la diferencia entre un jaque temporal y un jaque mate social.

La reina: la filosofía

La reina se mueve en todas direcciones, como la filosofía cuando se toma en serio. No está para decorar diapositivas de PowerPoint con palabras como “ética”, “transparencia” y “responsabilidad”. Está para recordarte que la IA no es el destino, debería ser la herramienta para diseñar el futuro que decidamos.

Las preguntas importantes no son solo técnicas: No es qué puede automatizarse, sino qué queremos automatizar. No es si la IA piensa, sino quién asume las consecuencias de sus jugadas. No es si sustituirá trabajo humano, sino qué tipo de trabajo humano queremos proteger.

Cuando la reina filosófica está activa, evitas mates pastor impropios de profesionales. Antes de tocar una pieza, piensa: porque si no filosofas tú, filosofará la máquina… y no siempre te va a gustar cómo razona.

Para seguir jugando esta partida:

  • Aristóteles, Ética a Nicómaco (sigue vigente, aunque no hable de algoritmos).
  • Kant, Crítica de la razón práctica.
  • Informes recientes de MIT, OCDE y McKinsey sobre IA y empleo.linkedin
  • Documentación del AI Act de la Unión Europea y marcos de IA responsable de OCDE y UNESCO.

Y ahora la pregunta para ti: ¿Qué pieza crees que estás jugando hoy en la partida entre IA, filosofía y trabajo: peón, alfil, torre, rey… o reina?






 

domingo, 7 de diciembre de 2025

IA sin anestesia. Episodio 10. Todo lo que sea IAizable acabará siéndolo

 



IA sin anestesia. Episodio 10. Todo lo que sea IAizable acabará siéndolo.

O como una mayor eficiencia exigirá cambios en la empresa, estado y formación.  No estoy profetizando nada, va a llegar seguro. La pregunta es, ¿quieres ser parte del cambio?

 

Después de hablar en el capítulo anterior sobre que el almacenaje del conocimiento va a requerir una clara reestructuración, hoy vamos a por otro tema que, si no os preocupa todavía, tranquilos; lo hará. Hablaremos del cambio de paradigma en el mercado laboral.

Y es que amigos y amigas, la IA no viene a sentarse en tu silla; viene a cubrir tu puesto de trabajo tal y como lo conoces. Y si no espabilas con tus skills, te va a dejar como la cafetera de la oficina: sigue ahí, pero nadie se fía de que haga el café como antes. Pero vayamos por partes.

1. El mercado laboral: no es el apocalipsis, es mudanza forzosa

Los estudios serios coinciden en algo incómodo: la IA no va a eliminar profesiones “manuales” (bueno, no la mayoría), lo que tienen pinta es que va a reventar tareas enteras. Un informe ONU‑OIT estima que alrededor de una cuarta parte de los puestos actuales verán transformada buena parte de sus funciones por la IA, sobre todo en trabajos administrativos y de oficina, muchos de ellos ocupados por mujeres. Aquí, a la IA, lo de los sexos se lo trae al pairo.  El matiz clave que debemos observar; habrá más transformación que sustitución total, pero con una rotación laboral mucho más agresiva de la que estamos acostumbrados.

Las organizaciones internacionales repiten el mismo mantra: la IA aumentará la productividad, pero no garantiza que el pastel se reparta bien ni de forma automática. Si las políticas y las empresas no hacen su parte, se corre el riesgo de más desigualdad salarial, polarización entre currantes “complementados” por IA y currantes “reemplazables”, y una brecha brutal entre quienes pueden aprender rápido y quienes se quedan congelados en el sistema operativo del siglo XX. Esto lo podemos hilvanar con lo que hablamos en el episodio 9.

 

2. Upskilling y reskilling: o actualizas cerebro, o eres el fax (y ya sabes como acabó).

La OCDE lo dice con mucha finura, pero la traducción castiza es: si no te reciclas, te tiran al contenedor amarillo del mercado laboral. Sus informes de empleo y de competencias insisten en que la clave no es solo aprender “cosas de IA”, sino tres bloques de habilidades:

·       Capacidades cognitivas avanzadas: resolver problemas complejos, pensamiento crítico, análisis de datos.

  • Competencias digitales y “IA‑friendly”: saber trabajar CON herramientas de IA, no contra ellas.
  • Habilidades blandas serias: comunicación, trabajo en equipo, aprendizaje continuo, gestión del cambio. Estas ya son lo que llamamos “power skills”

La misma OCDE subraya que, aunque hoy menos del 1% de las ofertas online pide explícitamente skills de IA, eso es la foto fija de un tren que ya viene a toda velocidad y sin paradas. Lo que viene es un modelo en el que upskilling (subir nivel) y reskilling (cambiar de juego) dejan de ser lujo de frikis motivados y pasan a ser condición básica de empleabilidad a lo largo de toda la vida laboral. Traducido, aunque sabéis que lo repito con frecuencia: tu título universitario vale cada vez menos como escudo, y cada vez más como simple punto de partida.

3. Empresas: de “tenemos un chatbot” a tener un plan para rediseñar el trabajo

Las empresas que se quedan en lo de: “hemos puesto un asistente de IA en la web” están jugando actualmente en regional; las que de verdad van en serio están rediseñando tareas, procesos y organigramas alrededor de la IA. El enfoque que marcan los grandes informes (OCDE, ILO, think tanks como el Tony Blair Institute) es muy claro y os lo resumo para que no tengáis que pedírselo a vuestra IA de confianza:

  • No se trata solo de automatizar lo rutinario, sino de reconfigurar puestos para que las personas hagan lo que la IA no hace bien: criterio, creatividad, negociación, gestión de riesgos, tratar con humanos, etc.
  • Donde se implanta bien la IA, se observa menos tiempo en papeleo y más en actividades de valor… si la dirección decide reinvertir ese tiempo en trabajo de calidad y no solo en recortes. Que sí, ya sé que es tentador, pero busquemos la excelencia no nos centremos solo en el EBITDA.

Casos analizados en el ámbito público muestran ahorros de hasta un 40% de tiempo del personal mediante herramientas de IA, equivalente a cientos de millones al año en productividad… siempre que se acompañe con formación y rediseño de roles. Aquí tenemos que estar si o si los equipos de formación. El mensaje de fondo: la IA no sustituye a la gestión de personas. Al contrario, la hace más difícil, porque obliga a tomar decisiones explícitas sobre quién hace qué, quién se forma, quién se recoloca y quién se queda fuera.

4. Pensiones y Estado del bienestar: la calculadora ya está sudando como mantener todo esto.

Aquí viene la parte menos sexy, pero más decisiva: si la IA dispara la productividad, la teoría dice que podría ayudar a financiar pensiones y Estado del bienestar en sociedades envejecidas. Pero claro, si solo genera precariedad y salarios estancados, el sistema cruje.

Algunos análisis señalan que, si la productividad creciera unas décimas más por año gracias a la digitalización (IA incluida), sería posible contener o suavizar las subidas de la edad de jubilación manteniendo la sostenibilidad de las cuentas públicas. Aquí deberíamos empezar a tratar el tema de las cotizaciones en función de nuevos parámetros y fuerzas, siendo la parte mecánica y digital un argumento “cotizable”. Este es un melón que, si queréis, lo abro un día de estos. Tengo algunas propuestas y no, no es quedarnos como estamos. Pero no nos desviemos, volvamos al tema.

Hablamos de que, al parecer, la IA puede ayudar a sostener las cuentas públicas. Pero hay trampa y no me gusta contaros las cosas en bonito; por eso llamo a esta serie IA sin anestesia. Para que eso funcione, hace falta que;

  • Los beneficios del aumento de productividad se trasladen a salarios y cotizaciones, no solo a beneficios empresariales y dividendos. Hay un estupendo análisis de CaixaBank Research al respecto.
  • Los sistemas de protección social se modernicen usando también IA: gestión más precisa, menos fraude, mejor focalización de ayudas y políticas activas de empleo más personalizadas.

Organismos como la OCDE ya plantean que la IA debe ser parte de la solución en la administración pública, no solo en el sector privado, porque permite un Estado del bienestar más eficiente, pero también más exigente con quien se queda quieto en vez de reciclarse.

5. Universidad y educación: si el aula sigue en el siglo XX, el alumno se va a ChatGPT, Gemini, Perplexity...

Los informes de competencias de la OCDE son especialmente duros con el sistema educativo: el ritmo de cambio tecnológico es muy superior a la velocidad con la que cambian currículos, metodologías y programas de FP y universidad. Con la IA esto se vuelve escandaloso:

  • Seguir enseñando solo contenidos memorizables cuando un modelo generativo los produce en segundos es malgastar horas de aula.
  • Lo que recomiendan los expertos es girar hacia currículos que prioricen: resolución de problemas abiertos, trabajo con datos, alfabetización algorítmica básica, ética de la IA y habilidades transversales.

Además, la IA abre la puerta a una personalización del aprendizaje a gran escala: tutores inteligentes, feedback inmediato, itinerarios adaptativos… pero eso exige profesorado formado y marcos claros de uso responsable. En resumen: si universidades y escuelas no incorporan la IA como herramienta de trabajo habitual del alumno, estarán entrenando a la gente para un mundo laboral que ya no existe.

Voy terminando, la IA no es ningún meteorito que cae del cielo, es la ola pequeña que precede al tsunami y que ya te está mojando los pies. Puedes seguir mirando el horizonte a esperar que te inunde o empezar a buscar soluciones.  El cambio que nos llega y que nos afecta no va solo de modelos ni de algoritmos, va de qué haces tú con ellos: si te aferras a tu descripción del puesto, te conviertes en un fax. Si abrazas el upskilling y el reskilling, te colocas en primera fila del nuevo mercado laboral. Porque, y remato como empiezo el artículo,  todo lo que sea IAizable acabará siéndolo. Y tu futuro dependerá  de lo que decidas aprender y cambiar desde hoy mismo. ¡Ánimo!

 


Referencias de lo que habéis leído y hoy os pongo los enlaces directos:

  1. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-employment-outlook-2023_08785bba-en/full-report/artificial-intelligence-and-the-labour-market-introduction_ea35d1c5.html
  2. https://www.oecd.org/en/publications/oecd-employment-outlook-2023_08785bba-en/full-report/skill-needs-and-policies-in-the-age-of-artificial-intelligence_fe530fbf.html
  3. https://institute.global/insights/economic-prosperity/the-impact-of-ai-on-the-labour-market
  4. https://industrialrelationsnews.ioe-emp.org/industrial-relations-and-labour-law-september-2023/news/article/generative-ai-and-jobs-a-global-analysis-of-potential-effects-on-job-quantity-and-quality-ilo-working-paper-96
  5. https://digitalalliance.bg/skills-intelligence/oecd-skills-outlook-2023-skills-for-a-resilient-green-and-digital-transition/
  6. https://institute.global/insights/politics-and-governance/reimagining-uk-department-for-work-and-pensions
  7. https://www.aiha.org/news/250501-ilo-report-highlights-risks-and-benefits-of-artificial-intelligence
  8. https://www.professionalpensions.com/news/3016627/robots-ai-mean-pension-age-rise
  9. https://www.caixabankresearch.com/en/economics-markets/labour-market-demographics/levers-mitigate-impact-demographics-public-finances




  Art 8 /26. Ciberseguridad en tiempos de IA. El castillo de las mil puertas y algunas de ellas sin cerradura. En el artículo anterior tratá...