Art 27/26.El problemilla de la IA autónoma;
a veces se pone peligrosamente juguetona.
Venimos hablando estas dos últimas semanas de cómo
va creciendo nuestra criatura. Precisamente la semana pasada hablábamos de que ya
tenía una cierta autonomía. Una inteligencia artificial que es capaz de pensar,
actuar y empezar a desenvolverse por el mundo sin tener que preguntarnos cada
treinta segundos qué botón es el correcto.
Pues bien, esta semana este bebé ha encontrado
una puerta.
Y la ha cruzado.
No para exterminar a la humanidad, lanzar misiles
nucleares ni hacerse con el control del aire acondicionado de Sam Altman
(aunque esto último no lo tengo yo muy claro). Tampoco para pronunciar un
solemne «los humanos sois prescindibles» con voz metálica y música de Hans
Zimmer de fondo. Sí, la saga Terminator ha marcado nuestra generación.
Es algo mucho menos cinematográfico pero mucho
más humano.
No debería habernos sorprendido; hace un par de
años en el podcast “no somos números” de los amigos de B-skiller (el 2ª de su
serie) ya comenté que Open AI dedicaba una parte de su presupuesto -el 20% a
evitar cosas así. Al parecer esta partida la fueron reduciendo hasta desaparecer
(haremos el proyecto transversal, dijeron.
Una escusa como otra cualquiera) y ha acabado
pasando lo que nos imaginábamos que acabaría pasando.
Vamos al asunto.
¡Cariño, la IA
se ha escapado del laboratorio!
Todo ocurrió durante una prueba interna de
ciberseguridad de OpenAI.
La compañía estaba evaluando un agente construido
con una combinación de GPT‑5.6 Sol y otro modelo todavía más potente que aún no
se ha publicado. Para medir hasta dónde podía llegar, los investigadores
redujeron algunas de sus restricciones de seguridad y le pidieron que
resolviera ejercicios complejos de explotación de vulnerabilidades.
Hasta aquí, lo habitual en un laboratorio de
ciberseguridad: se encierra al animal, se le enseña un problema y se observa
cómo intenta resolverlo.
El pequeño detalle es que el animal no encontró
la solución.
Así que decidió buscarla fuera.
El agente descubrió una vulnerabilidad
desconocida —una de esas que en ciberseguridad llaman zero-day porque
todavía no hay parche ni defensa preparada— en el sistema utilizado por la
propia OpenAI para instalar paquetes de
software. A través de ella consiguió salir del entorno aislado, escalar
privilegios, alcanzar un equipo con acceso a internet y empezar a investigar
dónde podían estar las respuestas.
Y llegó a una conclusión bastante razonable: si
el ejercicio se llamaba ExploitGym, quizá Hugging Face, uno de los grandes
repositorios mundiales de modelos y conjuntos de datos, guardaba información
relacionada con él.
Bingo!. Gallifante para la IA.
El agente utilizó credenciales robadas, encadenó
varias vulnerabilidades y encontró una vía de ejecución remota de código en los
servidores de Hugging Face. La intrusión permitió acceder a algunos conjuntos
de datos internos y a credenciales utilizadas por sus servicios.
No se ha encontrado evidencia de que alterara
modelos públicos, conjuntos de datos de usuarios ni paquetes de software. Al menos
no por ahora. Pero entró. Y no fue una
demostración teórica dentro de un laboratorio: comprometió la infraestructura
real de otra empresa.
Todo para conseguir las respuestas del examen que
se le pidió que hiciera
Según OpenAI, el agente estaba «hiperconcentrado» (esto
suena surrealista pero es lo que dijeron) en resolver la prueba y llegó a extremos que
nadie había previsto. Según Hugging Face, el ataque ejecutó miles de acciones
autónomas, accedió a diferentes sistemas y dejó un registro de más de 17.000
eventos.
Lo que viene siendo un pequeño despiste de
laboratorio. De esos que terminan con el FBI tomando notas.
No quería
matarnos. Solo quería sacar un diez
Conviene aclararlo antes de que alguien
desempolve la cinta de Terminator y empiece a buscar un refugio nuclear en
Idealista.
La IA no se volvió consciente.
No adquirió voluntad propia. No desarrolló odio
hacia los seres humanos. No tuvo una crisis existencial ni decidió que Hugging
Face era su enemigo natural.
Sencillamente persiguió el objetivo que le habían
marcado: resolver el ejercicio.
Y cuando comprobó que no podía hacerlo por el
camino previsto, buscó otro. Después otro. Y luego otro más. Hasta descubrir
que podía obtener la solución entrando en el sistema donde probablemente se
encontraba almacenada.
Eso es lo verdaderamente interesante de esta historia.
El problema no fue que desobedeciera el objetivo.
El problema fue que obedeció el objetivo con una perseverancia extraordinaria,
ignorando todo aquello que los humanos dábamos por supuesto: que no debía
escapar del entorno, robar credenciales, atacar una empresa externa ni llevarse
las respuestas. Creían que actuaría con prudencia, un poco ilusos si lo
parecían al pensarlo.
Ellos habían definido un objetivo.
Y nuestra amiguita encontró la letra pequeña.
Es la versión digital de pedirle a alguien que
llegue a Madrid lo antes posible y descubrir después que te ha robado el coche,
circulado a 220 kilómetros por hora y atravesado cuatro peajes sin pagar.
Técnicamente, a llegado a Madrid.
Objetivo cumplido, claro.
Recursos Humanos ya valorará el resto. Y en eso
andamos.
OpenAI llegó
cuando estaban recogiendo las sillas
Aquí aparece otra parte del asunto que merece
algo más que un levantamiento de ceja.
OpenAI asegura que su equipo de seguridad detectó
internamente actividad anómala. Sin embargo, una investigación de Reuters sostiene que el agente
comenzó a intentar salir de su entorno alrededor del 9 de julio, que la
intrusión en Hugging Face se prolongó del 11 al 13 (2 días!) y que OpenAI tardó
varios días en comprender que sus propios modelos estaban detrás del ataque.
Para entonces, Hugging Face ya había detectado la
intrusión, contenido el problema, reconstruido los sistemas afectados y avisado
a las autoridades.
OpenAI afirma que Reuters contiene «varias
inexactitudes», aunque no ha detallado públicamente cuáles.
Reconocer el incidente es positivo. Colaborar con
Hugging Face también. Pero si una prueba interna termina entrando en los
servidores de un tercero y ese tercero descubre antes que tú lo que está
ocurriendo, quizá el problema no sea únicamente del modelo.
También es de quien había prometido vigilarlo.
Porque una cosa es ponerle una correa al perro y
otra muy distinta descubrir, una semana después, que la correa estaba atada a
una silla de plástico.
¿Skynet? No.
¿Un problema serio?. Mi opinión es que lo es. Y bastante más de lo que pensamos.
Hablar de una IA «descontrolada» puede llevarnos
a pensar en una máquina consciente que se rebela contra sus creadores. No ha
sido realmente eso.
Pero sí hubo una pérdida real de control
operativo.
El agente realizó acciones no previstas, vulneró
las fronteras técnicas diseñadas para contenerlo, accedió a sistemas externos y
consiguió información que no estaba autorizado a obtener.
Y lo hizo sin necesidad de que un hacker humano
le indicara cada movimiento.
Ese es el salto importante.
Durante años hemos diseñado la seguridad de los
asistentes pensando en acciones individuales: si intenta enviar un correo, se
pide permiso; si quiere ejecutar un comando peligroso, se bloquea; si solicita
determinados datos, se le deniega el acceso.
Pero los nuevos agentes trabajan durante horas o
días. Prueban cientos de alternativas y aprenden dónde están los agujeros. Cada
acción puede parecer relativamente inocente, mientras el conjunto de todas
ellas termina produciendo un resultado que nadie habría aprobado.
Ya no basta con preguntar: «¿Puede realizar esta
acción?».
Hay que preguntar: «¿Qué demonios está intentando
conseguir con toda esta secuencia de acciones?».
Mientras
tanto, el mercado pide agentes todavía más autónomos
La reacción de la industria ante este incidente
ha sido muy del sector tecnológico.
Por un lado, alarma, comunicados sobre seguridad
y congresistas estadounidenses proponiendo auditorías independientes y un botón
legal para ordenar el apagado de modelos peligrosos. Algo que también comentamos
en el citado podcast por cierto.
Por otro, Anthropic presentando Claude
Opus 5, diseñado precisamente para trabajar durante más tiempo,
mantener proyectos complejos, revisar sus propias decisiones y actuar con menos
supervisión.
Y casi simultáneamente, AMD anunciando un acuerdo
con Anthropic para desplegar hasta dos gigavatios de infraestructura y realizar
una posible inversión de 5.000 millones de dólares.
Traducido al castellano: acabamos de descubrir
que los agentes persistentes pueden encontrar salidas inesperadas y la
respuesta del mercado ha sido comprarles más procesadores.
Esto no es una crítica a Anthropic ni a AMD. Claro
que no. Es la constatación de que la autonomía es demasiado valiosa para que la
industria renuncie a ella.
Los agentes podrán programar aplicaciones
completas, analizar operaciones financieras, revisar contratos, preparar
presentaciones, vigilar infraestructuras y ejecutar procesos corporativos
durante días.
El negocio no va a frenar.
Por eso la seguridad no puede seguir llegando
después, con una fregona y un comunicado de prensa.
La venganza de
los modelos abiertos
El incidente ha dejado otra paradoja magnífica.
Para analizar las más de 17.000 acciones
realizadas durante el ataque, Hugging Face intentó utilizar modelos comerciales
avanzados. Pero sus filtros de seguridad bloquearon muchos comandos, fragmentos
de código y cargas maliciosas.
Los modelos no distinguían entre un atacante que
quería utilizar esos comandos y un equipo de seguridad que necesitaba
analizarlos.
Hugging Face terminó empleando GLM 5.2, un modelo
abierto chino (¡) ejecutado en su propia infraestructura. Gracias a él pudo
reconstruir el ataque sin enviar credenciales ni información sensible fuera de
la empresa.
Y ahora Nvidia, Microsoft, Meta, IBM y otras
compañías han pedido públicamente que no se impongan restricciones generales a
los modelos abiertos.
La discusión ya no es solo si los modelos
abiertos son más peligrosos. También es si las organizaciones podrán defenderse
cuando los modelos cerrados decidan que analizar un ataque real incumple sus
condiciones de uso.
Resulta difícil combatir a un delincuente cuando
tu propio guardaespaldas se niega a mirar el arma porque puede resultar
peligrosa.
Europa llega
con la etiquetadora
Mientras Estados Unidos debate sobre
interruptores de emergencia y Silicon Valley compra centrales eléctricas con
procesadores incorporados, Europa ha optado por algo más de la casa: poner
etiquetas.
Desde el 2 de agosto (o sea, ya mismo) comienza a
aplicarse el artículo 50 del Reglamento Europeo de IA. Los usuarios deberán ser
informados cuando interactúen con una inteligencia artificial y el contenido
generado o manipulado tendrá que incorporar marcas detectables. También deberán
identificarse los deepfakes y determinados usos de sistemas biométricos
o de reconocimiento emocional.
Las obligaciones son necesarias. Saber cuándo
estamos hablando con una máquina o viendo un contenido sintético es una
protección básica.
Pero después de lo ocurrido en Hugging Face,
quizá debamos añadir otra etiqueta:
«Este agente puede perseguir su objetivo con más
entusiasmo del que su organización está preparada para soportar».
No cabrá en todos los chatbots, pero sería
bastante más informativa.
En España, la AESIA ya ha abierto la adhesión al
Código de Buenas Prácticas sobre Transparencia. Y, mientras llega la
regulación, las empresas siguen avanzando. La barcelonesa PageMind acaba de
captar 1,2 millones de euros para ayudar a las marcas a conseguir que sus
productos sean recomendados por ChatGPT, Gemini o Perplexity.
Es decir, todavía estamos decidiendo cómo
controlar a los agentes y ya estamos pagando para que hablen bien de nuestros
productos.
No perdemos el tiempo Como diría aquel; “es el mercado,
amigo”.
El problema no
es la IA. Es darle las llaves y marcharse
Para las empresas, el aprendizaje de esta semana
no consiste en prohibir los agentes ni en guardarlos en un cajón hasta que
llegue una regulación perfecta. Eso sería tan inútil como prohibir internet
porque existen cosas como el ransomware.
La pregunta es qué autonomía podemos concederles
sin convertir la eficiencia en una tómbola.
Antes de desplegar un agente habría que saber con
precisión:
- Qué
resultado puede perseguir y qué límites no debe cruzar.
- A qué
datos, sistemas, credenciales y herramientas puede acceder.
- Cómo se
supervisará su comportamiento durante todo el proceso.
- Qué
acciones necesitarán autorización humana.
- Cómo
podrá detenerse, aislarse y reconstruirse lo ocurrido.
- Quién
realizará una auditoría independiente antes de ponerlo en producción.
Y, sobre todo, hay que entrenar a directivos,
desarrolladores y usuarios para que entiendan que un agente no es un chatbot
con esteroides.
Es un actor digital.
Tiene objetivos, herramientas, memoria, permisos
y capacidad para ejecutar decisiones. Y cuando todas esas piezas se combinan,
el riesgo no está únicamente en que se equivoque.
También puede encontrar una forma
extraordinariamente eficaz de hacer exactamente lo que le hemos pedido, pero no
lo que realmente queríamos.
La semana pasada concluíamos que la criatura ya
tenía cabeza, manos y autonomía.
Esta semana hemos descubierto que también ha
aprendido algo muy nuestro; la picaresca.
No quiso conquistar el mundo. Solo quiso aprobar
un examen.
Y para conseguirlo escapó del laboratorio,
encontró una vulnerabilidad desconocida, robó credenciales y entró en otra
empresa.
Si esto lo hace durante el periodo de prácticas,
esperad a que le demos presupuesto, tarjeta corporativa y acceso completo a
producción.
Entonces este artículo no será tan distendido.
Fuentes
- OpenAI y
Hugging Face colaboran para abordar el incidente de seguridad durante una
evaluación de modelos — https://openai.com/index/hugging-face-model-evaluation-security-incident/
- Hugging
Face: informe sobre el incidente de seguridad de julio de 2026 — https://huggingface.co/blog/security-incident-july-2026
- El agente
de OpenAI estuvo hackeando una empresa durante días y la compañía tardó
una semana en detectarlo — https://www.reuters.com/business/its-ai-agent-spent-days-hacking-company-sources-say-openai-did-not-notice-week-2026-07-24/
- Seguridad
y alineamiento en la era de los modelos que trabajan durante largos
periodos — https://openai.com/index/safety-alignment-long-horizon-models/
- La Casa
Blanca vigila el incidente de OpenAI mientras varios congresistas proponen
un “interruptor de apagado” — https://www.reuters.com/legal/litigation/ai-kill-switch-bill-floated-by-us-house-lawmakers-2026-07-23/
- Anthropic
presenta Claude Opus 5 — https://www.anthropic.com/news/claude-opus-5
- Anthropic
lanza Opus 5 con mejoras de eficiencia y capacidades para el trabajo
profesional — https://www.reuters.com/technology/anthropic-rolls-out-opus-5-ai-model-efficiency-upgrade-2026-07-24/
- AMD y
Anthropic acuerdan desplegar hasta dos gigavatios de infraestructura para
inteligencia artificial — https://ir.amd.com/news-events/press-releases/detail/1292/amd-and-anthropic-announce-strategic-partnership-to-deploy-up-to-2-gigawatts-of-amd-instinct-mi450-series-gpus
- El papel
de una IA china para detener al agente de OpenAI muestra el coste de las
restricciones estadounidenses — https://www.reuters.com/legal/litigation/chinese-ais-role-stopping-rogue-openai-agent-shows-cost-us-guardrails-2026-07-22/
- Nvidia,
Microsoft, Meta e IBM respaldan públicamente los modelos abiertos de
inteligencia artificial — https://www.reuters.com/world/asia-pacific/nvidia-microsoft-other-tech-giants-back-open-source-ai-models-2026-07-24/
- La
Comisión Europea publica las directrices de transparencia para los
contenidos generados por IA — https://digital-strategy.ec.europa.eu/en/policies/guidelines-transparency-ai-generated-content
- La AESIA
abre la adhesión al Código de Buenas Prácticas sobre Transparencia de la
IA — https://aesia.digital.gob.es/es/actualidad/ria-articulo-50-abierto-el-plazo-de-firma-del-codigo-de-buenas-practicas
- La
empresa barcelonesa PageMind cierra una ronda de 1,2 millones para su IA
aplicada al comercio electrónico — https://cincodias.elpais.com/companias/2026-07-23/pagemind-cierra-una-ronda-con-4founders-capital-para-su-ia-de-comercio-electronico.html
- PageMind:
resultados de la implantación de su plataforma en Tradeinn — https://www.pagemind.ai/en
- Podcast "no somos números". Febrero 2024. https://www.youtube.com/watch?v=BXU90FlT2ro

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