Art 12/26. Cuando la IA necesita más FilosofIA Nos prometieron una revolución inteligente. Y vaya si ha llegado. La IA escribe, dibuja, decide, recomienda, resume y hasta parece pensar con más orden que muchos humanos con despacho, presupuesto y tarjeta de visita. El problema es que, mientras medio mundo sigue aplaudiendo sus prodigios como si estuviéramos en una feria tecnológica con barra libre, empieza a asomar una verdad bastante menos cómoda: quizá no necesitábamos solo máquinas más potentes. Quizá necesitábamos, antes que eso, una sociedad bastante menos ingenua. Porque cuando una tecnología empieza a rozar la verdad, la reputación, la intimidad, la infancia o el poder, ya no basta con que funcione. Tiene que saber convivir con límites. Y justo ahí es donde descubrimos que la IA, por sí sola, no se basta. Que necesita algo mucho más antiguo, mucho más incómodo y mucho menos vendible: FilosofIA. Durante me...