Art. 4/26 Banca, IA y la necesidad constante de aprender
El sector financiero atraviesa una transformación profunda donde la inteligencia artificial agéntica deja de ser una herramienta teórica para integrarse en la operatividad diaria. Esta evolución exige una estricta supervisión humana y una trazabilidad absoluta, impulsada por marcos regulatorios como la Ley de IA de la Unión Europea que prohíbe delegar decisiones críticas únicamente a algoritmos. Si bien la tecnología dispara la productividad y eficiencia del negocio, también amenaza con eliminar puestos de entrada, obligando a las entidades a invertir urgentemente en aprendizaje continuo y reskilling. El éxito futuro de la banca no dependerá del algoritmo más avanzado, sino de su capacidad para combinar la automatización avanzada con el pensamiento crítico y la ética de sus profesionales.
La banca no está viviendo solo una revolución tecnológica. Está viviendo algo más incómodo: un cambio en la manera de aprender a trabajar con en este nuevo paradigma. Debemos combinar en todo este proceso regulación, personas (clientes y empleados), Inteligencia artificial y negocio. Y eso, obviamente debe empezar por trazar un plan y tomar decisiones.
1. Regulación: el dragón, el castillo… y el nuevo mundo digital.
Durante años, la regulación ha sido el comodín perfecto del sector: nos servia para evitar innovaciones, para no simplificar formularios y para justificar documentos de 37 páginas que nadie terminaba de entender, pero todos firmaban. Con la llegada de la IA agéntica, ese comodín se ha roto. La regulación ya no es una barrera cómoda; es una presión constante, diaria, que no para de resoplarnos en la nuca.El giro es claro y tiene tres implicaciones muy concretas.
- Primero, los sistemas de IA de alto riesgo deben tener supervisión humana real. No paramos de leer cosas como “Human-in-the-loop”, “human-on-the-loop” y familia. Traducción directa: ningún algoritmo puede ir por libre decidiendo sobre crédito, fraude o riesgo sin que haya humanos responsables que entiendan —o al menos sepan explicar— qué está pasando.
- Segundo, la trazabilidad deja de ser un concepto bonito para convertirse en una obligación legal. Si un agente de IA bloquea una cuenta o rechaza una hipoteca, alguien responde ante el regulador, el cliente y, con suerte, ante su propio comité de ética.
- Tercero, el mensaje de fondo es casi elegante: la IA sí, pero con cinturón, airbag y manual de instrucciones. No para frenar la innovación, sino para evitar la tentación de externalizar riesgos a “la máquina”.¿Esto paraliza la innovación? Solo a las entidades que querían usar la IA como atajo barato. Vale, en este punto no miremos al otro lado del Atlántico. Para las que apuestan por un modelo mínimamente humanista, la regulación es la mejor coartada para invertir en buen diseño, explicabilidad y formación seria.
2. IA agéntica: del chatbot simpático al banquero hiperactivo
Aquí está el salto de verdad. La banca ya no juega con chatbots que te dicen el saldo con voz robótica. El cambio real son los agentes: software que no solo responde, sino que orquesta procesos completos, habla con otros sistemas, revisa riesgos y lanza operaciones sin esperar el puento para irse de vacaciones.
Esto ya está pasando. En back-office, agentes que gestionan reclamaciones de punta a punta: registran, clasifican, proponen resolución y generan la respuesta final al cliente. En riesgos y cumplimiento, sistemas que monitorizan transacciones en tiempo real, detectan patrones invisibles al ojo humano y sugieren acciones antes de que el problema escale.
En tecnología, herramientas que generan código, prueban, integran APIs y despliegan cambios reduciendo proyectos de semanas a días. Los datos acompañan el relato: alrededor del 78 % de las organizaciones ya usaban IA en 2024 -si hace más de un año- , con foco claro en automatización y productividad, especialmente en servicios financieros. Pero hay un detalle que puede parecer incómodo: la IA eleva más el rendimiento de perfiles menos expertos que el de los senior.
Igualar el terreno de juego suena bien… hasta que te obliga a repensar carreras profesionales enteras. Entramos en el juego de los upskilling y reskilling.Y la letra pequeña es todavía más clara: los estudios recientes detectan caídas de empleo en trabajadores jóvenes (22-25 años) en empresas muy expuestas a IA. En banca, eso significa que los puestos de entrada —los de aprender “a base de errores y suelos baratos”— son los primeros en desaparecer.
3. Resultados de negocio: más margen, menos cuento
Aquí llega la slide favorita de los comités de dirección. La IA ya no es solo una presentación futurista (y todavia en PPTx) : está impactando en la cuenta de resultados. Que no es que lo diga yo, lo dice el World Economic Forum en su apartado de Empowering Frontlines.Lo que se observa de forma consistente en banca y sectores cercanos es bastante claro.
La productividad por empleado sube cuando se introducen herramientas de IA para tareas de texto, análisis y atención al cliente. La eficiencia operativa mejora: programas que combinan IA y reskilling reducen hasta un 60 % el tiempo de adquisición de skills y caen las rotaciones cerca de un 40 %. El crecimiento y la diferenciación aparecen en las organizaciones que consiguen que personas e IA trabajen juntas, generando confianza y capacidad de innovación sostenida. Volvemos al WEF y su AI Index del 2025.
La trampa está en no ver que la clave es invertir en aprendizaje. Sin eso, los beneficios se concentran en unos pocos y la desigualdad interna se dispara. Resultado: clientes frustrados y empleados quemados convertidos en riesgo reputacional con patas .
4. Impacto en las personas: del miedo al músculo
Esta parte casi nunca entra en el debate hasta que pasas de -al menos- la slide 15/30 en las presentaciones. Y debería abrirlas. Pero en muchas compañias, los equipos de aprendizaje son todavía los que llevan la formación normativa regulatoria.Pero, amigas y amigos; los datos son obstinados. Las empresas que invierten de verdad en reskilling y upskilling son hasta un 80 % más propensas a retener talento, con mejoras de productividad y reducción de costes de rotación medibles.
Más del 70 % de las personas declara que se quedaría más tiempo en una organización que ofrece aprendizaje continuo y trayectorias claras de crecimiento. El WEF -de nuevo- estima que la mitad de la plantilla necesitará nuevas habilidades antes de 2030.Traducido al idioma de cualquier sucursal física o virtual: La tecnología no sustituye talento; sustituye tareas sin talento.
Aprender deja de ser ese curso obligatorio y se convierte en parte del trabajo diario. Las habilidades humanas —pensamiento crítico, comunicación, creatividad aplicada y ética práctica— dejan de ser “blandas” para convertirse en las más duras de todas, justo las menos automatizables. Y aquí están de acuerdo un montón de organizaciones que, para no ser prolijo pondré con sus iniciales: OCDE, ONU o el mismo WEFEl riesgo humanista no es que falte trabajo. Es que falte aprendizaje. Sin cantera, un banco puede tener mucha IA… pero muy poca humanidad.
5. Un modelo humanista para la banca en 2026
Si juntas regulación, IA y negocio, el dibujo es bastante nítido. La ventaja competitiva no estará en el mejor algoritmo, sino en la mejor combinación de personas + IA, bajo un marco ético y regulatorio sólido.Algunas verdades aparentemente incómodas, pero útiles: Las empresas ya no compiten por productos, compiten por velocidad de aprendizaje/adaptación. Formar no es impartir cursos; es rediseñar roles y futuro organizativo.
La IA no viene a decidir por nosotros; viene a obligarnos a decidir mejor, y a responder por ello. Esto aparece en un monto de informes del WEF, la EU (con su AI Act) y hasta la universidad de StanfordAcabo con un resumen sencillo y sin maquillajes: La regulación ya no es excusa, es suelo mínimo. La IA ya no es un juguete, es el becario hiperproductivo que nadie ha supervisado. El negocio ya no se mide solo en margen, sino en capacidad de aprender y reconvertirse. Y el futuro del trabajo en banca no va de humanos contra máquinas, sino de humanos que se toman en serio ser humanos.
Porque el conocimiento caduca o, como mínimo, se actualiza. Pero la capacidad de aprender estará siempre presente.
Fuentes:
- EY React
– Human Oversight en el EU AI Act Trazabilidad y responsabilidad
– AI GovernanceStanford HAI
– AI Index 2025 World Economic Forum
– Empowering Frontlines UNDP
– Human Development Report 2025
– LinkedIn Learning, WEF, diversos estudios de reskilling



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