martes, 24 de febrero de 2026


 

        Art 7/26. Tener cabezas sanas hace empresas inteligentes

La salud mental en las empresas : del “vamos a quedar bien” a ventaja competitiva (y cómo la IA puede ayudar… o no)


Este es una de los temas que en muchas empresas se tratan como si fueran parte de la decoración de la oficina: se ponen, quedan bien, nadie quiere mirar si funcionan y mucho menos miden su impacto.

Cuando se sacaba este tema del “bienestar” de la plantilla, lo que se terminaba haciendo era poner fruta fresca, alguna charla de mindfulness y de algún que otro  PowerPoint amable… mientras por detrás seguían intactos los clásicos: sobrecarga, agendas imposibles, urgencias crónicas, reuniones infinitas, ambigüedad de rol y gestiones más que discutibles por parte de responsables sin formación (ni empatía) para gestionar personas mientras sus equipos no paran de hacer malabares emocionales  con sonrisa simulada.

Luego nos vemos sorprendidos con noticias sobre absentismo, agotamiento, rotación cada vez más acelerada en las plantillas o personas directamente fundidas o quemadas. Y entonces viene esa justificación de que hemos hecho todo lo posible; con un curso, una charla o la fruta de temporada.

Pues no, amigos y amigas; la realidad no es tan poética ni se resuelve con campañas de marketing: la salud mental ya no es un tema de imagen; es un tema de productividad, sostenibilidad y calidad de gestión.

Y aquí entra la IA, que se va integrando en todas partes. Y que no viene con capa de superheroína ni con cuernos. Viene con su potencial y su riesgo real. Puede liberar carga, mejorar foco y acelerar aprendizaje. Pero también puede convertirse en una turbina de estrés si se implanta como excusa para apretar más.

En otros posts ya hemos tocado esto por distintas puertas:

  • cuando hablábamos del “cerebro prestado” con adolescentes,
  • cuando cruzábamos IA, talento senior y edadismo en F1,
  • o ese mantra que siempre os digo sobre que la tecnología no puede sustituir el criterio.

Aquí el principio es el mismo: si diseñas mal el uso de la IA, no están modernizando la empresa: la estás desordenando más rápido.

 La gran verdad que incómoda: la salud mental no se arregla con parches

La Organización Mundial de la Salud lleva tiempo diciendo algo que muchas empresas todavía esquivan: los problemas de salud mental en el trabajo no se resuelven solo con apoyo individual, sino actuando sobre cómo está organizado el trabajo.

Traducido a castellano corporativo:

  • No basta con ofrecer ayuda psicológica si luego la carga es imposible de llevar.
  • No sirve hablar de bienestar si todo es “para ayer”.
  • Y no funciona pedir compromiso si el sistema premia el desgaste.

El trabajo puede ser una fuente de sentido, aprendizaje y salud. Pero también puede ser una trituradora fina si está mal diseñado. Esa es la diferencia entre una empresa exigente y una empresa agotadora: la primera tiene criterio; la segunda tiene prisa.

 Donde se nota de verdad: absentismo, presentismo y productividad

Cuando este tema llega a los comités de dirección suele aparecer la misma pregunta: “Sí, sí, pero esto cómo impacta en negocio”.

Pues impacta muchísimo.

1) Absentismo (la parte visible)

Los problemas relacionados con estrés, ansiedad y depresión suelen generar bajas más largas que otros problemas leves. No es solo “falta gente”: falta durante más tiempo, y eso rompe equipos, retrasa proyectos y sobrecarga al resto.

En estadísticas oficiales de salud laboral (como las del Reino Unido) los trastornos de estrés, depresión y ansiedad aparecen de forma recurrente entre las principales causas de días de trabajo perdidos. Y cuando miras duración media de la baja, el dato es especialmente relevante para empresa grande: no son incidencias cortas.

2) Presentismo (la parte invisible… y carísima)

Aquí está el monstruo de verdad.

El presentismo es cuando la persona está en su puesto, pero rinde muy por debajo de su capacidad porque está saturada, ansiosa, agotada o mentalmente desconectada. No sale en una foto. No siempre sale en los reports de  RRHH. Pero se nota en:

  • Errores,
  • Bloqueos,
  • Mala atención a cliente,
  • Reuniones improductivas,
  • Decisiones lentas,
  • Conflictos internos,
  • Y una sensación general de “vamos a tope y no avanzamos”.

Muchas veces el coste del presentismo es mayor que el del absentismo. Y además contamina más: porque normaliza trabajar mal como si fuera normal.

3) Productividad (la palabra que todos usan, pero pocos miden bien)

La productividad real no es hacer más cosas por hora. Eso es actividad; no confundamos los términos.
La productividad buena es:

  • Hacer trabajo útil,
  • Con calidad,
  • Sin rehacerlo tres veces,
  • Sin quemar a la gente,
  • Y pudiendo sostenerlo en el tiempo.

Cuando falla la salud mental, cae el foco. Y sin foco, la productividad se convierte en puro teatro: mucho movimiento, poco avance. Como decía un anuncio que muchos recordareis; la potencia sin control no sirve de nada.

 Cómo creo que debería tratarse en una empresa seria

La salud mental en empresa no debería quedarse encerrada en RRHH como si fuera una subcategoría de “beneficios”. Tiene que estar en cuatro sitios a la vez:

  • Dirección (porque afecta a resultados),
  • RRHH (porque afecta a personas y cultura),
  • Operaciones (porque el diseño del trabajo importa),
  • Liderazgo intermedio (porque ahí se juega el partido cada día).

 Y ahora os hago un resumen de que creo que funciona y lo que no:

Lo que no funciona

  • Campañas bonitas sin tocar cargas ni prioridades.
  • Cursos sueltos para “gestionar el estrés” mientras el sistema genera estrés estructural.
  • Pedir resiliencia como sustituto de una mala organización.
  • Implantar IA y subir objetivos “porque ahora vais más rápido”.

Lo que sí funciona en 4 puntos:

1) Prevención organizativa

Toca revisar cómo se trabaja:

  • cargas reales,
  • claridad de prioridades,
  • solapamientos,
  • tiempos de respuesta razonables,
  • autonomía,
  • calidad del liderazgo,
  • y fricción digital (sí, demasiadas herramientas también agotan).

2) Managers formados

El mando intermedio puede ser:

  • un amplificador del estrés, o
  • un estabilizador del sistema.

No se puede pedir que gestionen bienestar si nadie les ha enseñado a:

  • detectar saturación,
  • dar feedback sin hundir,
  • ordenar prioridades,
  • o hablar de rendimiento sin convertir todo en amenaza.

3) Apoyo individual accesible y sin estigma

Sí, hace falta apoyo profesional, canales confidenciales y protocolos de reincorporación. Pero como complemento, no como maquillaje.

4) Medición combinada (personas + negocio)

Si solo mides productividad, te engañas.
Si solo mides clima, te quedas corto.

Hay que mirar conjuntamente con lo anterior:

  • absentismo,
  • duración media de bajas,
  • rotación voluntaria,
  • errores / retrabajos (repetición una y otra vez de lo mismo)
  • horas extra,
  • engagement o compromiso
  • e indicadores de carga percibida.

Porque el objetivo no es “que la gente diga que está bien”.
El objetivo es trabajar mejor y vivir mejor mientras se trabaja.

 IA y salud mental: motivador o multiplicador del caos

Aquí está la parte más interesante (y más mal gestionada en muchas organizaciones).

La IA puede mejorar mucho la experiencia de trabajo. De hecho, en varios estudios y encuestas internacionales, muchos trabajadores que usan IA reportan mejoras en rendimiento, reducción de tareas repetitivas y una percepción más positiva del trabajo cuando la herramienta está bien integrada.

Tiene toda la lógica:

  • quita trabajo mecánico,
  • acelera búsquedas,
  • ayuda a redactar,
  • resume,
  • ordena información,
  • y reduce fricción cognitiva.

Bien usada. Repito; bien usada.  la IA hace algo valioso: devuelve energía mental.
Y eso vale oro.

Pero también puede ser una fábrica de ansiedad

El lado oscuro aparece cuando la empresa implanta IA con mentalidad de cronómetro:

  • “Ahora tardas menos, así que te meto más”,
  • “Como hay IA, ya no hace falta pensar tanto”,
  • “Si la herramienta lo sugiere, hazlo así”,
  • “Vamos a medirlo todo”.

Resultado:

  • más vigilancia,
  • menos autonomía,
  • más intensidad,
  • más miedo a equivocarse,
  • y más sensación de reemplazo.

Y entonces la IA deja de ser apoyo y se convierte en amenaza.
No porque la tecnología sea mala, sino porque el diseño de gestión ha sido perezoso. De nuevo volvemos a que el ser humano está perdiendo la partida del criterio frente a la tecnología.

 El punto crítico: la IA no puede sustituir criterio, liderazgo ni contexto

Esto conecta muchísimo con otros temas que ya hemos comentado.

No se trata de elegir entre junior o senior, sino de diseñar una combinación inteligente. Con la IA pasa igual.

No es:

  • IA vs personas,
  • IA vs experiencia,
  • IA vs criterio.

Es:

  • IA + criterio humano,
  • IA + conocimiento del negocio,
  • IA + liderazgo decente.

La IA puede ayudar más precisamente a quien más lo necesita:

  • perfiles nuevos,
  • personas con picos de carga,
  • equipos con tareas repetitivas,
  • managers que tienen que sintetizar mucha información.

Pero el criterio sigue siendo humano:

  • qué se prioriza,
  • qué se frena,
  • qué riesgo se asume,
  • qué se comunica,
  • y cómo se cuida al equipo sin infantilizarlo.

 Qué debería hacer una empresa desde ya

Nada de discursos épicos. Cinco cosas concretas:

1) Hacer un diagnóstico real de carga y fricción

Antes de lanzar “programas”, mirar:

  • dónde se acumula el estrés,
  • qué procesos están rotos,
  • qué equipos viven en urgencia crónica,
  • y qué herramientas digitales generan más ruido que valor.

2) Redefinir el uso de IA con una regla simple

La IA debe quitar trabajo inútil, no exprimir más a la gente.

Parte del tiempo recuperado debe ir a:

  • foco,
  • calidad,
  • aprendizaje,
  • coordinación,
  • y también descanso cognitivo.

Si todo el ahorro de tiempo se convierte en más tareas, has creado una cinta de correr y con ello volvemos a los vicios que he indicado más arriba.

3) Formar a los mandos intermedios en “gestión del trabajo”

No solo en liderazgo inspiracional (que queda muy bien en cartel), sino en:

  • priorización,
  • conversación difícil,
  • detección de saturación,
  • feedback útil,
  • y uso responsable de IA.

4) Poner límites claros (sí, límites)

La salud mental también se protege con reglas:

  • horarios,
  • tiempos de respuesta,
  • uso de canales,
  • normas sobre disponibilidad,
  • y límites de monitorización digital.

Una empresa sin límites no es ágil. Es caótica.

5) Medir retorno con honestidad

No hace falta prometer milagros. Pero sí medir si las cosas mejoran:

  • menos bajas,
  • menos rotación,
  • menos errores,
  • mejor clima,
  • mejor tiempo de ciclo,
  • mejor percepción de utilidad de la IA.

Entonces ya estaremos hablando de transformación real. Lo demás es humo.

 La empresa que viene no será la que más IA tenga, sino la que mejor cuide la cabeza de su gente

Esta es la conclusión; estamos entrando en una etapa curiosa: la tecnología más potente que hemos tenido coincide con una fatiga acumulada enorme en muchas organizaciones.

Mala combinación, si se gestiona regular.
Gran oportunidad, si se hace con cabeza.

La salud mental en empresa no es “ser blandos”.
Es ser inteligentes (nosotros, no las máquinas).

Y la IA tampoco va de reemplazar personas.
Va de liberar capacidad humana para lo que sí importa: pensar mejor, decidir mejor, aprender más rápido y trabajar sin ir dejando trozos del sistema nervioso por el pasillo.

En resumen, versión de esta serie de IA sin anestesia:

  • Si cuidas solo la herramienta, fracasarás por cultura.
  • Si cuidas solo el discurso, fracasarás por operación.
  • Si cuidas el diseño del trabajo, el liderazgo y el uso de IA con criterio, ahí sí: tendrás una empresa más productiva y más humana.

Y eso, curiosamente, acaba saliendo mejor también los resultados de las compañías.

 

Bibliografía (fuentes y referencias por si queréis comprobar lo anterior)

  1. Organización Mundial de la Salud (OMS / WHO)Mental health at work (ficha y recursos sobre salud mental en el trabajo).
  2. OMSGuidelines on mental health at work (recomendaciones sobre intervenciones organizativas, formación de managers y apoyo).
  3. Organización Internacional del Trabajo (OIT / ILO) y OMS – Informes conjuntos sobre salud mental en el trabajo y riesgos psicosociales.
  4. Health and Safety Executive (HSE, Reino Unido) – Estadísticas oficiales sobre días de trabajo perdidos, incluyendo estrés, ansiedad y depresión.
  5. Deloitte (UK) – Estudios sobre coste empresarial de la mala salud mental y retorno de inversión en programas de salud mental.
  6. OCDE (OECD)Using AI in the Workplace (uso de IA en el trabajo, percepción de trabajadores, productividad y riesgos).
  7. OCDE (OECD) – Informes sobre herramientas digitales e IA para salud y productividad en el trabajo.
  8. Brynjolfsson, Li, Raymond (NBER / QJE) – Evidencia empírica sobre impacto de IA generativa en productividad (atención al cliente y aprendizaje en el puesto).
  9. EU-OSHA (Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo) – Recursos sobre riesgos psicosociales, estrés laboral y prevención en entornos de trabajo.
  10. McKinsey Health Institute / estudios de workplace wellbeing (como referencia complementaria para impacto en desempeño, clima y sostenibilidad).

 



Y por si quieres escucharlo en versión podcast: Clica aquí



domingo, 15 de febrero de 2026

 


Artículo 6/26.  Tus hijos, la IA y el cerebro prestado: manual de supervivencia para padres actuales

Hoy vamos a ponernos en modo doméstico. En algo que me preguntáis de tanto en tanto y que NO tiene que ver con la IA en el ámbito corporativo; que hacer con los modelos de Inteligencia Artificial que ya han entrado en casa y mis hijos/as no me dicen nada.

Pues bien. Ahora pasa algo curioso; ya no temes tanto que tus hijos/as suspendan mates… temes que aprueben todo sin aprender nada. Y vas bien encaminado/a.

Porque ahora existe el “modo turbo”: una IA que te hace un trabajo brillante, te lo redacta como si fueras un pequeño Cervantes con TDAH controlado y, encima, te lo entrega con tono “alumno aplicado”. Este nuevo rincón del vago que todo estudiante busca como sueño húmedo del mínimo esfuerzo.

Y claro, el miedo real no es “la IA”. El miedo es qué cerebro y qué carácter deja si los alumnos/as  la usan como chuleta permanente. El miedo es el desierto neuronal, una metáfora que me viene al pelo. Como dice la UNESCO: o pilotamos nosotros con competencias humanas, o la educación se queda en piloto automático. Y ya sabemos lo que ocurre cuando no hay nadie al volante.

Vamos por partes: cómo usar IA en educación sin atrofiar neuronas, qué límites poner en casa, cómo detectar dependencia y cómo no caer en el circo de deepfakes y desinformación.

 

1) IA en clase: ¿Tutor o Fantasma?

La IA no te roba la creatividad. Te roba la práctica. Y sin práctica, la creatividad se vuelve decoración.

La OCDE lo ha descrito con una expresión que debería imprimirse en la puerta del instituto: “falsa maestría”. Rindes más “en apariencia”, pero puedes estar aprendiendo menos por dentro. Para que me entendáis los que venís de los 90; el cerebro se pone en modo “salvapantallas”; detrás no hay nada.

La diferencia, bastante evidente, es separar “aprender” de “copiar”. Y os pongo algunos ejemplos. Eso sí, yo recomiendo la supervisión porque si no se nos va de las manos.

Modo Tutor (el que sirve, el que nos ayuda):

  • “Explícamelo como si tuviera 12 años.” Esto lo hacemos cualquiera para entender cosas complejas
  • “Hazme 5 preguntas y corrígeme.”  Modo ejercicios y tutor personalizado.
  • “Dame 3 ejemplos y 3 errores típicos.” Preparando bien cualquier ejercicio.

Esto entrena la cabeza y así sacamos el jugo y potencial de esta herramienta.

Modo Copiloto; con reglas y sin procrastinar, que todos hemos pasado por ahí:

  • Ideas, esquemas, alternativas, mejora de redacción después de entender, no antes.
  • Debate: “Dame el argumento contrario y refútalo con evidencias.” Esto es lo que deberíamos haber hecho en las aulas desde hace años y sin IA. Pero bueno nunca es tarde.

Esto acelera el aprendizaje, pero tú conduces. Que de eso se trata.

Modo Fantasma. Red flag. Atentos que esto es lo que vemos que está pasando:

  • “Hazme el trabajo entero y que parezca mío.” Aunque parezca evidente lo indico por si acaso: eso no es estudiar. Eso es subcontratar el cerebro.

Regla básica, simple y eficaz que deberíamos empezar a aplicar de manera inmediata en casa, colegios y universidades:

Si no lo pueden explicar en voz alta en 2 minutos, no lo han aprendido.
El texto puede ser precioso; la comprensión, o está, o no está.

 

2) Límites en casa: no se trata de prohibir, se trata de rediseñar un nuevo ecosistema

Intentar prohibir la IA es como intentar que no llueva. No va a parar. Es como los padres/madres que siguen pensando que sus hijos/as nunca han entrado en páginas poco recomendables. Así que, amigos y amigas, toca diseñar el búnker:

  • Zonas Sagradas: Comidas, charlas y la hora antes de dormir son territorio libre de máquinas con silicio.
  • El móvil no duerme en su cuarto: Sí, se que esto va a doler y traer polémica. Pero una cosa hemos de tener clara: el sueño es el reset del cerebro. Si dejas que el algoritmo le susurre antes de dormir, el resto del día será un zombi. Como resumen, la cama debería ser un santuario sin móvil.
  • Higiene de Apps: Si una app te da la respuesta masticada y sin esfuerzo, sospecha. La perfección es, hoy más que nunca, otra señal de aviso. Y que os quede claro;  no todo lo que “ayuda” es educativo:

1- Bien: herramientas que enseñan, preguntan, explican, te ayudan a planificar.
2- Vigiladas: generadores de trabajos “perfectos” (como ya os he dicho, la perfección suele ser sospechosa).
3- Prohibidas por defecto: apps con recomendación agresiva y comunidad/DMs sin control real. Esto no haría falta que os lo dijera.

Porque sí;  estamos hablando de controlar el contenido y poner filtros y límites. Yo lo definiría con una frase: ponerse el cinturón de seguridad no es censura.

Con lo que estamos viendo de deepfakes, estafas y manipulación a  todas las escalas, los filtros ya no son “para niños”: son higiene básica.

 
3) Señales de dependencia, aislamiento y “algoritmo tóxico” (cuando la pantalla ya es la que está tomando el control)

Aquí ya tenemos ciencia y datos de la vida real. La APA y el Surgeon General en EE. UU. han señalado que el problema no es “usar redes/tecnología”, sino su uso problemático: cuando afecta a sueño, humor, relaciones y funcionamiento diario.

Señales prácticas que indican “mono digital” (y no es psicología de salón):

  • Irritabilidad fuerte cuando se corta el acceso (desregulación, no simple enfado).
  • Sueño peor + cansancio constante.
  • Aislamiento: menos planes offline, menos deporte, menos esfuerzo y menos conversación.
  • Baja tolerancia al esfuerzo: “me aburre” todo lo que no sea instantáneo o se resuelva con un click (como leer esto).
  • Realidad filtrada: el feed como brújula moral (“si no sale, no existe”).

Y ojo con un detalle moderno: la IA puede amplificar la desinformación y la radicalización por recomendación, porque el algoritmo no optimiza “verdades”; optimiza retenciónes. Que ya sé que lo sabíais pero por recordarlo.

 

4) Deepfakes, voz falsa, CSI en casa  y la era en el que pensamos -y con razón- “ya no sé qué es real”

Bienvenidos al mundo donde tu cuñado puede mandar un vídeo “del ministro diciendo X” y tú tienes que hacer de CSI, pero sin presupuesto.

La UE se está moviendo: bajo el AI Act hay obligaciones de transparencia y etiquetado para cierto contenido sintético como los  deepfakes. La Comisión, de hecho, trabaja en códigos de práctica para marcar/etiquetar contenido generado.
Y España ha empujado fuerte con propuestas y medidas sobre etiquetado y consentimiento, con multas y foco explícito en estos deepfakes.

Señales rápidas (no son infalibles, pero os serán útiles)

  • Audio raro: entonación plana, respiración extraña, cortes.
  • Vídeo con cortes frecuentes, sin planos largos, labios “perfectos” o microgestos extraños. Aunque algunos políticos/as reales puedan dar lugar a confusión.
  • Mensaje con urgencia emocional: “¡compártelo antes de que lo borren!” (un clásico de la manipulación).

Algunas herramientas sencillas para humanos que quieran hacer comprobaciones:

  • Google “About this image”: os dará contexto y apariciones en la web.
  • InVID/WeVerify: plugin clásico para ver fotogramas clave y rastrear contexto.
  • Content Credentials (C2PA): estándar de procedencia/autenticidad (cuando está presente, claro).

Y una mala noticia pero que es bueno que lo sepáis; aunque existan estándares, las plataformas a veces no los muestran o no los preservan. Un experimento periodístico lo dejó bastante en evidencia.

 

5) IA y bienestar, algunos consejillos:

La IA bien usada puede ser un buen momento para coger hábitos saludables:

  • Planificar semana, dividir tareas grandes, ordenar prioridades.
  • Rutinas saludables realistas (comida, ejercicio, sueño).
  • Diario guiado: “¿qué me preocupa?, ¿qué puedo controlar?, ¿qué acción mínima hago hoy?”

La línea roja:

  • Cuando se convierte en “mi única compañía”, “mi anestesia”, “mi juez” o “mi oráculo”.
    Ahí ya no es herramienta: es dependencia con una interfaz chula.


6) Periodismo y debate público: la verdad se está encareciendo.

Y aquí viene otra cosa muy lamentable: la IA no va a matar el periodismo… pero sí puede matar el modelo económico y complicar la confianza.

El Reuters Institute midió algo que creo es importante resaltar: la gente se siente mucho menos cómoda con noticias “hechas totalmente por IA” (en torno al 12%) y la aceptación sube si hay humanos en el circuito.
Este febrero de 2026, editores europeos han escalado el conflicto contra Google por resúmenes con IA y uso de contenido, precisamente por el impacto en la sostenibilidad del periodismo.

Lo que viene (con bastante probabilidad):

  • Mucho contenido barato “creíble” en apariencia.
  • Más valor para medios con verificación real y reputación.
  • Más ruido, más polarización y más burbujas si nadie enseña a contrastar.

Traducción para padres y sociedad en general: el pensamiento crítico va a ser una skill premium. Aunque no será porque esto no os lo vengo repitiendo desde hace tiempo.

 

Pacto familiar en 7 líneas (para poner en la nevera con un imán de esos que os han traído de un viaje)

  1. IA sí, pero Tutor/Copiloto, no Fantasma.
  2. Dormir y comer sin pantallas.
  3. Móvil fuera de la cama.
  4. Antes de compartir: pausa + verifica (utiliza alguna herramienta como las comentadas; About this image / InVID).
  5. Si te enfada mucho, sospecha: emoción fuerte = manipulable.
  6. Cada día algo offline obligatorio (deporte, paseo, aburrimiento fértil).
  7. Si hay señales de uso problemático, se habla y se ajusta (no se castiga a ciegas).

No quiero terminar con la idea de criar hijos “sin IA”. Se trata de criar hijos que manden sobre la IA. Porque al final del día, amigos y amigas, la diferencia entre un líder y un esclavo del algoritmo no está en el software que usan, sino en los hábitos, las reglas claras y esas conversaciones incómodas... pero cortas. No dejes que el cerebro de tu hijo se quede en alquiler. Asegúrate de que él siempre tenga las llaves.


Para saber más:

·       UNESCO: Guidance for generative AI in education and research.

·       OCDE: Digital Education Outlook - "False Mastery" concept.

·       APA (American Psychological Association) & US Surgeon General: Advisory on Social Media and Youth Mental Health (Update 2024-2025).

·       Unión Europea: EU AI Act (Transparency and Deepfake labeling regulations).

·       Reuters Institute: Digital News Report (Consumer trust in AI-generated news).

·       C2PA (Coalition for Content Provenance and Authenticity): Standards for digital content provenance.

·       Actualidad Feb 2026: Conflicto editores europeos vs. Google sobre AI overviews y sostenibilidad.

 

 





sábado, 7 de febrero de 2026



Art 5/26. IA, edadismo y talento senior. La Fórmula 1 ya está haciendo el trabajo que muchas empresas no se atreven.

Arranca la temporada de Fórmula 1 y, como cada año, el paddock vuelve a ser el mejor espejo de lo que funciona de verdad cuando el error cuesta muy caro.


Mientras fuera se sigue hablando de rejuvenecer plantillas, dentro de la F1 ocurre lo contrario: la experiencia no solo no molesta, decide. Y ahora, con IA, decide mucho mejor.
Este artículo no va de nostalgia. Va de productividad, criterio y supervivencia competitiva. Comencemos!

Adrian Newey: 67 años y el cerebro aerodinámico más cotizado del planeta

Empecemos con un nombre propio: el ingeniero británico Adrian Newey. Más de seis décadas de vida. Cuatro de ellas diseñando coches. Mundiales con Williams, McLaren, Red Bull… y ahora liderando el salto técnico de Aston Martin F1 Team.

Newey ha sido cristalino: la IA no diseña coches sola. Lo que hace es:

La decisión final sigue siendo plenamente humana. Y no por romanticismo, sino por eficiencia. Porque la intuición informada, la que se ha equivocado mil veces, no se entrena con datasets por mucho que los modelos no dejen de hacer promesas.

Y con este primer ejmplo, doy el primer mensaje incómodo para muchas empresas: Si crees que la IA sustituye la experiencia, hay algo no terminas de entender.

Fernando Alonso: el DNI no frena, la falta de criterio sí

Segundo nombre: Fernando Alonso. Con 44 años cumplidos, en una parrilla obsesionada con la juventud. ¿Resultado? Sigue siendo diferencial y la referencia para la mayoría.

¿Por qué? Porque hoy el pilotaje es:

  • Gestión de datos,

  • Lectura estratégica,

  • Adaptación constante.

Alonso trabaja, entre otras muchas cosas, con:

Pero su ventaja real es otra: sabe qué datos ignorar. Y eso no lo enseña ningún onboarding acelerado.

Y aquí viene la segunda lección incomoda: la IA premia al que sabe decidir, no al que corre más rápido sin contexto.

LLegados a este punto y visto que veis que me va la Formula 1, hagamos un repaso a algunas escuderías:

Red Bull y Mercedes: IA sí, pero con colmillo en el pit wall

En Red Bull Racing y Mercedes-AMG Petronas F1 Team, la IA ejecuta miles de simulaciones en tiempo real:

  • Escenarios de Safety Car,

  • Ventanas de pit stop,

  • Tráfico y ritmo esperado.

Pero la decisión final no la toma un algoritmo. La toma gente como Christian Horner o Toto Wolff (ambos con décadas de experiencia).

Porque cuando el margen es una décima:

  • la IA calcula,

  • La experiencia decide,

  • Y el error se paga.

 Williams y McLaren: cuando el presupuesto obliga a pensar mejor

Williams Racing y McLaren F1 Team han apostado por IA para:

  • Aprender de históricos,

  • Correlacionar simulador y pista,

  • Optimizar sin derrochar.

¿Quién interpreta esos datos? Ingenieros senior. Porque la eficiencia nace del criterio, no del volumen de dashboards.

Ferrari: corazón histórico con cerebro digital

La Scuderia también ha estado integrando modelos de aprendizaje automático para optimizar análisis aerodinámicos y configuración de setups, sin que eso signifique despedir talento senior. Convertir datos en decisiones rápidas no es nada si no los validas con intuición competitiva humana. Y de esto los italianos saben un rato.

Alpine y AlphaTauri: apuesta por integración holística

Equipos como Alpine y AlphaTauri combinan IA de sensores y telemetría con análisis humano experto. La clave no es “automatizar todo”, sino automatizar lo repetitivo y mantener a la experiencia definiendo matices estratégicos

 Cadillac F1: IA-native… pero fichando experiencia

A esta escudería le tengo especial cariño; acaba de llegar pero el proyecto de Cadillac Formula 1 Team llega con discurso de futuro:

  • Gemelos digitales,

  • Simulación masiva,

  • IA desde el diseño.

¿Y a quién están fichando? Pues si,  Talento senior de F1 y automoción. Checo Pérez ya tiene sus buenos 36 años. Y sigue con la ilusión de un chaval recién llegado.

Porque incluso los proyectos más jóvenes saben algo básico: sin experiencia, la IA solo acelera errores.

Ahora salgamos del paddock: nombres y apellidos del edadismo corporativo

Aquí es donde a algunas y algunos les va e empezar a doler.

IBM

En 2019 y años posteriores, IBM impulsó salidas de perfiles senior mientras hablaba de “rejuvenecer capacidades digitales”. ¿Resultado? Demandas por edadismo en EE. UU. y una pérdida masiva de conocimiento crítico justo cuando apostaban por IA y cloud.

Telecos, bancas y grandes energéticas europeas

Durante la última década:

  • Prejubilaciones masivas a partir de 52–55 años,

  • Ruptura de la transmisión de criterio,

  • Sustitución por talento más barato.

Luego llegó:

  • La complejidad regulatoria,

  • La IA,

  • El riesgo sistémico.

Y sorpresa!: faltaba gente que supiera decidir en entornos grises.

Consultoras tecnológicas

Muchas venden IA mientras:

  • Expulsan perfiles senior “porque no escalan”,

  • Llenan equipos de perfiles muy rápidos… y muy verdes.

Resultado: mucho delivery, poco criterio. Mucho output, poco impacto.

 La gran incoherencia: vivimos más, trabajamos más… y expulsamos antes

Algunos datos básicos:

Y aun así:

  • Se penaliza a partir de los 50

  • Se confunde experiencia con resistencia al cambio

  • Se usa la IA como excusa para no gestionar bien el talento

Eso no es innovación. Mas parece miedo generacional.

 La F1 ya ha resuelto el dilema que muchas empresas esquivan

En la F1:

  • La IA automatiza lo repetitivo,

  • La experiencia decide lo crítico,

  • Los equipos son multigeneracionales,

  • El respeto se gana por criterio, no por edad.

Y sin embargo , en muchas empresas:

  • Se jubila el criterio,

  • Se acelera el error,

  • Y luego se habla de “aprendizaje organizativo”.

 Conclusión (sin anestesia)

La IA no viene a jubilar a Adrian Newey. No viene a retirar a Fernando Alonso. No viene a eliminar el talento senior.

Viene a dejar en evidencia a las organizaciones que llevan años confundiendo coste con valor.

Porque en este año 2026:

  • No gana el más joven,

  • No gana el que más datos tiene,

  • Gana quien decide mejor.

Y eso, guste o no, no depende del año de nacimiento.

La Fórmula 1 ya lo ha entendido.

Y mientras ellos lo hacen, muchas empresas todavía están discutiendo el DNI… mientras el semáforo de la carrera ya está en verde.

#InteligenciaArtificial#Formula1#Edadismo#TalentoSenior#Liderazgo#Productividad#TransformaciónDigital#GestiónDelTalento#DiversidadGeneracional#AprendizajeContinuo#TomaDeDecisiones#InnovaciónReal

Fuentes:

  1. Motorsport.com Adrian Newey aclara cómo es el uso de la IA en un equipo de F1 https://lat.motorsport.com/f1/news/adrian-newey-inteligencia-artificial-formula-1/10795227/

  2. Forbes – Bernard Marr Visión global del uso de datos, IA y analítica avanzada en F1. https://www.forbes.com/sites/bernardmarr/2023/07/10/how-artificial-intelligence-data-and-analytics-are-transforming-formula-one-in-2023/

  3. AWS Machine Learning Blog Caso concreto de IA operativa en tiempo real con humanos en la decisión final. https://aws.amazon.com/blogs/machine-learning/how-formula-1-uses-generative-ai-to-accelerate-race-day-issue-resolution/

  1. Autosport Explica cómo la IA apoya estrategia y simulación, pero no sustituye al pit wall. https://www.autosport.com/f1/news/how-is-artificial-intelligence-changing-formula-1/10659532/

  2. BBC Sport Enfoque claro sobre experiencia, adaptación y longevidad competitiva. https://www.bbc.com/sport/formula1

  1. Harvard Business Review Marco teórico sólido contra el edadismo en entornos de alta innovación. https://hbr.org/2020/05/managing-the-older-workforce-in-innovation-driven-firms

  2. McKinsey & Company Evidencia de que la diversidad (también generacional) mejora resultados. https://www.mckinsey.com/featured-insights/diversity-and-inclusion/diversity-wins-how-inclusion-matters

  3. INE – Instituto Nacional de Estadística (España) Base objetiva para el argumento de longevidad y vida laboral extendida. https://www.ine.es/

  1. CNN Business Demandas reales por edadismo en grandes compañías tecnológicas. https://edition.cnn.com/2021/11/16/tech/tech-age-discrimination-lawsuits/index.html

  2. 65YMÁS Datos específicos del contexto español y europeo. https://www.65ymas.com/comite-expertos/talento-senior/





Para escucharlo en versión podcast:

https://open.spotify.com/episode/5Pwj3EY8VZ81jVectRCpca?si=4evJhW4_RteOxDT11Dvi3w

          Art 7/26. Tener cabezas sanas hace empresas inteligentes La salud mental en las empresas : del “vamos a quedar bien” a ventaja com...