Art 13/26. La madurez en la IA no se mide en el número de licencias, sino en los cambios medibles. Durante meses, demasiadas empresas han hecho con la IA lo que el corporativismo hace mejor cuando llega algo grande: convertir una sacudida histórica en una colección de demos, licencias, pilotos y frases huecas en presentaciones. Mucho dato sin valor. Mucha foto. Mucha proyección . Y poca verdad incómoda. Porque no, una organización no es madura en inteligencia artificial porque haya desplegado un piloto con IA, abierto un buzón de casos de uso o montado un comité con nombre futurista. Es madura cuando puede demostrar, con datos, que la IA está cambiando cómo se trabaja, cómo se decide, cómo se controla los riesgos y cómo se genera valor. Lo demás es, lamentablemente, maquillaje digital. El problema no es que falte IA, ¡será por modelos!. El problema es que sobra autosugestión. Algunos estudios que os dejo al final del artículo, dejan una fotografía bastante elegante, pero ta...